Dublinesca

Literatura
- articulos
- Poesia
- relato
- Reseñas
Musica
Arte
Cine
Libros
Comic
Elibros
Agenda
Noticias
Cuadernos del Minotauro


Conoce nuestra revista en papel: Cuadernos del Minotauro
Cuadernos
del Minotauro 7
ISSN: 1699-6321
12 € / 140 páginas

Visita nuestro blog
Accede a nuestra Bitácora
Bitácora del Minotauro
Arte: El muralismo latinoamericano Libros: <i>Una aproximación a la gramática de Nebrija</i> de José Andrés Anguita (ed) Elibros: <i>Cervantes, tras el realismo ideal</i>, de Valentín Pérez Venzalá Elibros: <i>Cervantes, tras el realismo ideal</i>, de Valentín Pérez Venzalá Libros: <i>Camarón. Biografía de un mito</i> Agenda: Premios de poesía del Centro Cultural Generación del 27 Cine: Entrevista al Productor de Cine Pablo Bautista Cuadernos: Presentación Literatura: Mi amigo el escritor Arte: El muralismo latinoamericano  
Química: no hay nada más romántico que la ciencia
  > inicio > Literatura > Reseñas Opina sobre este artículo | Recomendar | Versión para imprimir
Comparte este artículo en Comparte este texto en facebook Comparte este texto en Digg Comparte este texto en My Yahoo Comparte este texto en Google Bookmarks Comparte este texto en reddit Comparte este texto en del.icio.us Comparte este texto en Technorati
» Por Ignacio Vleming
Ignacio Vleming reseña el poemario Quimica/ de Sofia Rhei, editado por El Gaviero en su colección Troquel con Prólogo de Pedro Cañas Navarro, Postfacio de Antón Faedo e ilustraciones de Jacqueline Toon

Título: Química
Autor: Sofía Rhei
Edita: El Gaviero
Páginas: 90
Precio: 14 €

Reivindico un libro difícil y hermoso. He de reconocer que la primera vez que leí Química, el poemario de Sofía Rhei que celebro aquí, no entendí nada. Pero también es cierto que sigo sin comprender muchas de mis obras de arte favoritas. Química se parece sorprendentemente a las clases de formulación que nos deslumbran y nos desconciertan a los 16 años, sin remisión. Recuerdo con terror aquel examen en el que las formas más absolutas de la belleza, se condensaban en estructuras cristalinas, que todavía me cuesta creer que existan.

Aquellos que en su adolescencia preferíamos las letras descubrimos cómo Química lo trastoca todo, y de pronto la tabla periódica de los elementos se convierte en un extraño alfabeto y la formulación no es más que una variante de la gramática. Los títulos de este poemario serían una especie de moléculas imaginarias, o no tanto, como si el flujo de la poética no se diferenciara al de la biología. Así dice “sucede que el texto de tus / genes / es literatura” y la palabra “Vicio” resulta de sumar Vanadio + Yodo + Carbono + Yodo + Oxígeno y la palabra “Función” de Flúor + Uranio + Nitrógeno + Carbono + Yodo + Oxígeno + Nitrógeno. En esto hay un concepto muy parecido al de la métrica. Si bien estos poemas son de verso libre, la concreción y exactitud con la que Sofía coloca cada elemento y pronuncia cada palabra, hacen de Química un texto absolutamente medido y calculado, una estructura molecular, también propia del barroco.

Porque Química está lleno de alusiones estéticas “No existe escultor, ni dibujante, capaz e aproximarse siquiera / a tus huesos nítidos” Ya que al igual que el artista genera la obra, las fuerzas de la naturaleza generan la vida. La vida que en Químicase traduce siempre por amor. Así comienzan a generarse todo un sistema de metáforas donde amante y amado, son energías que se contrarrestan, que se oponen y se disparan. Y son también la estrella y el satélite, si tomamos por metáfora la astronomía, o la plata y la luz, si tomamos por metáfora la fotosíntesis. Como en la mejor literatura amorosa, la paradoja es otro de los artilugios poéticos al que Química recurre más frecuentemente “de día / no sé mirarte sin verte en mi sueño, / inundándolo de vigilia luminosa”

De esta manera Química hace de la ciencia el método más romántico.



>> Sé el primero en opinar sobre sobre Química: no hay nada más romántico que la ciencia