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Un bosque de cuentos. Evolución del género infantil
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» Por Elvira Calvo
Artículo que nos acerca a la historia de la literatura infantil en España y nos recuerda algunos autores hoy casi olvidados.

   En pleno umbral de siglo XXI, las ofertas editoriales dirigidas al público infantil, se multiplican desorbitadamente. Nombres como el de Elvira Lindo, Gómez Cerdá o Roald Dahl son el resultado de un largo proceso todavía inconcluso, esperemos. Pero sus precedentes son igual de importantes aunque sus páginas queden relegadas a unos cuantos estudiosos que torpemente chocan con ellas. Por ello y con el afán de recordar sus nombres, he creído que por qué no dedicar un par de páginas para traerles con nosotros y nuestra más actual literatura.

   Fue a principios de siglo en medio de un torbellino de publicaciones periódicas dirigidas a modistillas, a amantes de los toros, del crimen, a aficionados a lo erótico, o un largo etcétera, en dónde nació el periódico infantil y el tebeo. Aunque no voy a retomar sus trabajos, hemos de tener presentes figuras tan fundamentales en el tema como Charles Perrault, La Fontaine, las fábulas de Esopo, Hans Christian Andersen, los hermanos Grimm1, Fernán Caballero o el Padre Coloma.

   Los primeros grandes pasos los llevó a acabo Juan Bastinos Col a través de la creación y difusión del periódico profesional, El Monitor de la Primera Enseñanza (1859) y la fundación de la editorial barcelonesa que lleva su nombre desde donde lanzó la Biblioteca Rosa (1901), aunque sus páginas aún están impregnadas del afán puramente moralizador y formativo.

   Sin duda y por la situación española a principios del siglo, van a producirse cambios. La mujer, y con ella el niño, van tomando forma física en la sociedad de aquel tiempo. Así no resulta raro encontrarnos artículos de opinión en las páginas periódicas no sólo de la prensa dedicada a la moda o a la infancia, sino a la prensa más crónica o informativa. De hecho ya en la narración infantil vemos una actitud materna muy distinta a la de sus predecesoras. éste y otros aspectos de las nuevas formas del cuento, subyacen en las más tempranas publicaciones de nuestro siglo y constituyen un testimonio de la época desde el punto de vista sociológico, imprescindible para comprender la adaptación de los modelos tradicionales a los modernos. Por la aparición de estas nuevas perspectivas sociales, los editores responden de forma efectiva a las nuevas necesidades.

   Junto a la labor de Juan Bastinos desde su Editorial
2, encontramos a Saturnino Calleja Fernández, de Quintanadueñas (Burgos), primer recopilador como tal del folklore infantil (1885) y fundador de la Editorial Calleja la cual incorporó a sus dos hijos, Rafael y Saturnino Calleja Gutiérrez. Contó asimismo con un periódico orientado a los docentes, en donde ofrecía un amplio repertorio de libros dedicados a la enseñanza, convocó una Asamblea Nacional de Maestros (1891) y entre sus primeros éxitos editoriales se encuentra El tesoro de las escuelas, una versión de Juanito3, y Un libro para niños (1885), un libro de lectura dentro de la corriente del "instruir deleitando".

   No hay que olvidar que todavía en el panorama editorial infantil seguían los modelos decimonónicos de El álbum de los niños, Infancia, Los Muchachos o el AED infantil. Aquí y bajo este paisaje aparece la Editorial Calleja en la que podemos señalar cuatro etapas que siguieron de cerca la evolución del género infantil. La primera estaría delimitada por la fundación en 1876 y la consiguiente expansión bajo la dirección de su fundador hasta 1915. Paralelamente en 1905 aparece la página del ABC, Los Chicos que será el germen de Gente Menuda, una de las principales publicaciones periódicas infantiles que compartía habituales con la Editorial Calleja como Bartolozzi.

   En esta época sus grandes colaboradores son Manuel ángel y Narciso Méndez, ambos encargados de los grandes proyectos. El primero de ellos llevó a cabo una versión de El Quijote, las ilustraciones de libros de lecturas como El tesoro de las escuelas y Los cuentos del abuelo, o volúmenes de cuentos recreativos como El flautista valiente. Junto a ellos, Ramón Cilla, ángel Díaz Huertas, Manuel Picolo, Francisco Regidor, Elías Corona, J.L. Amat,....

   Uno de los aspectos más sobresalientes de esta iniciativa es la incorporación a sus textos de ilustraciones o dibujos. Recordemos cómo las revistas de la época estaban plagadas de fotografías que ilustraban sus páginas hasta tal punto que la publicidad y las ilustraciones del texto, constituían, a mano alzada, más del cincuenta por ciento del espacio disponible. En el caso de la Editorial Calleja, el espacio destinado se limitaba a un par de ilustraciones por cuento. Además, y es curioso, mientras el editor no hacía aparecer los nombres del adaptador, traductor o autor, lo que conlleva de nuevo a la confusión, sí aparecía bajo los dibujos, la firma del autor plástico. La falta de autoría en los relatos hizo al editor convertirse popularmente en autor. Sin embargo sabemos que la mayoría de los cuentos publicados en pequeño formato corresponden a José Muñoz Escámez por ser el único autor español de relatos originales incluidos en la "Colección Perla", con la obra titulada Azul Celeste (1902), una recopilación de esos mismos cuentos, publicados como anónimos en la presentación de pequeños y más económicos formatos.

   Al morir el siete de julio de 1915 su fundador, la Editorial ya contaba con dieciocho delegaciones en los países de lengua castellana, de forma que cuando su hijo Rafael Calleja Gutiérrez toma la dirección sólo cabe la renovación y modernización de la labor iniciada por su padre. Coincide este periodo con el fin de la primera etapa de Gente Menuda y cabe destacar en ella el inicio de la colección "Cuentos de Calleja en colores" y la colaboración inestimable de uno de los grandes ilustradores del momento, Salvador Bartolozzi director en 1924 de Pinocho, modelo para otras revistas como Macaco, El perro, el ratón y el gato, Chiquilín y Jeromín, por ejemplo.

   Por estos años y coincidiendo con la segunda etapa de la Editorial Calleja, en concreto 1928, se da la renovación formal de la revista Blanco y Negro que acogía una segunda etapa de Gente Menuda y, al tiempo, en último mes del 27, aparecía el primer número de en donde siete meses más tarde aparecería las ilustraciones e historietas de Ricardo Summers, "Serny" futuro director de la sección.

   Durante esta etapa aparece también Estampa publicada por la Editorial Rivadeneyra en donde Luis Montiel dirigía una de las empresas más ambiciosas en la que colaboran nombres como el de Antonio Robles, Sara Insúa, K-Hito y, posiblemente, Magda Donato bajo seudónimo.

    1931 es el tercer gran momento de Gente Menuda y coincide con numerosas exposiciones y premios que son convocados en favor de la literatura infantil. Podemos decir que a partir de la conferencia de María Luz Morales en la primera Fiesta del Libro en 1928, existe un reconocimiento público de la existencia y seguimiento del género por los autores y lectores del momento. En las Navidades de este año se celebra la Semana del Libro del Niño; después los actos se multiplicarían hasta que en 1935 se celebrase en el madrileño Paseo de Recoletos la I Exposición del Libro Infantil. El apoyo y reconocimiento de la Constitución del 31 en cuanto a los derecho del niño y a la educación, favoreció el incremento de nuevos métodos pedagógicos, de construcciones de edificios con fines escolares, Bibliotecas y en definitiva mejoras cuantiosas impulsadas por el Patronato de Misiones Pedagógicas.

   Hechos sobresalientes en pro de lo dicho es la organización de un automóvil-exposición que llevó a cabo la Agrupación de Editores Españoles yendo por las librerías más importantes para recoger donativos destinados a "la infancia desheredada". El acto se celebró el cinco de enero de 1935, con unos Reyes Magos principales: Antonio Robles, Bartolozzi y Gómez de la Serna que por aquel entonces participaba en todo acto provocador.

   La última etapa de Gente Menuda viene caracterizada por el intento de superar los desastres bélicos, en y después de la guerra, cuando ya la editorial había perdido ese carácter precursor y orientador de las ediciones infantiles. En el nefasto año 36, desaparecen las "Aventuras de Pipo y Pipa" de Bartolozzi en Estampa que se habían conseguido mantener sin interrupciones y con el favor del público hasta este momento.

   La guerra civil no sólo truncó iniciativas editoriales en cuanto a la escasez de materiales y falta de medios sino, y lo que es más importante, trajo el abandono del público infantil. Peor, dicho público fue convertido en el objetivo propagandístico y centro de una intolerable formación ideológica. Sí es verdad que aparecen nuevas publicaciones como Flechas y Pelayos (38-49) pero ya desde el título intuimos la inclinación política que van a tener. A partir del 39, sobre todo, hay un giro total en la sociedad y en especial en la educación que tiende al conservadurismo tradicional católico y a "criar soldaditos patriotas", interceptando así, al ambiente liberal que había caracterizado a la República de los Intelectuales.

   Buen ejemplo de lo dicho en torno a la intención política de la literatura es el artículo de Jualiano Gades en , suplemento del periódico falangista Arriba
4. En él y bajo el título de "Pequeña crónica de la Literatura infantil", hace un recorrido bastante pobre y demasiado partidista de lo que se supone ha sido la creación infantil pero, además, se permite el lujo de señalar en su tercer apartado dedicado a los "cuentos, fábulas y leyendas", una nota bastante provechosa para cualquier anuncio antipublicitario actual.

   Y es curioso que firmando el artículo, coloca el autor una cita cuyo sentido parece que se le escapa a su perspicaz forma de leer:

    "Un libro forma o destruye muchas veces la vida de un hombre", Herder.

Entre los habituales de las páginas infantiles, hay sin duda escritores que merecen una reflexión más profunda de lo que significa dejar caer sus nombres. Por ello utilizo el monográfico infantil citado del suplemento , para señalar un artículo de V. Cebrián, en donde se menciona a los autores que por este año ya se han consolidado en el panorama literario infantil del lado fascista que enturbiaba a otros nombres sin duda, más importantes para la evolución del género. Entre los primeros destaca el autor del artículo a Avelino Aróstegui
5, creador de Flecha en 1937 y figurando en aquella época como redactor-dibujante del diario Unidad. En diciembre del 43 se convierte en el subdirector de Flechas y Pelayos -bajo la dirección de Fray Justo Pérez de Urbel-. A su lado Enrique Castillo, dibujante y colaborador de La Tribuna y la Editorial Calleja (Pinocho) y Teodoro Delgado, fundador de la revista Jeromín, de La Ametralladora, director de la Gaceta Regional y de Leyendas infantiles y colaborador de Flechas y Pelayos y Los Chicos. Otra figura importante en el panorama literario infantil es Fernando Fernández de Córdoba, primer locutor de España que recogió en un libro para los niños los cuentos que retransmitía bajo el título de Tío Fernando. Los últimos escritores citados por el autor son Emilio Morales de Acevedo, autor de narraciones y teatro infantil y redactor de El Alcázar, y Soravilla redactor de la revista infantil del régimen, Flechas y Pelayos.

   Como dibujante "K-Hito" fue el creador de "Currinche" y "Don Turulato" para el importante semanario infantil Pinocho, además fue el fundador de Macaco y Macaquete de gran difusión entre el público infantil. A su lado como ilustrador "Serny" quien comenzó colaborando con Cosmópolis y Blanco y Negro en donde dio forma física a los personajes de Celia y Cuchifitrín de Elena Fortún.

   Entre los autores no mencionados en este artículo del 43, se encuentran Antonio J. Robles Soler. Junto con Manuel Abril, Antoniorrobles, que así firmaba el primer autor citado, comenzó a publicar en las páginas periódicas hasta que entre al año treinta y el treinta y uno, la Compañía Iberoamericana de Publicaciones editó por primera vez sus colecciones en formato libro. Autor de los Hermanos Mingotes, Cuentos de los juguetes vivos, Cuentos en orden alfabético y de los Cuentos de las cosas que hablan, reeditados los tres primeros por la colección "Moby Dick" de la Editorial Lumen y Laila en los años sesenta y por la colección "Austral Infantil" de Espasa-Calpe en los años ochenta el último título citado. Manuel Abril era el encargado de publicar en Los lunes del Imparcial las adaptaciones de los cuentos de Perrault, Andersen y los hermanos Grimm. Después asumió la dirección de la segunda época de Chiquilín (1924-1927) después de que López Rubio y Enrique Jardiel Poncela se encargasen de la dirección de la primera. Colaboró Manuel Abril en al revista El perro, el ratón y el gato, junto a otros autores como José Santugini, Manuel Abril, Elena Fortún, Bartolozzi y los cómics de Francisco López Rubio, Robledano, Climent, Menda y Oscar.

   Magda Donato, es una de las autoras que más han colaborado en el desarrollo de la literatura infantil. Comenzó en las páginas de El lunes de El Imparcial en julio de 1920 junto a Salvador Bartolozzi hasta octubre de 1923. Con la aparición de Pinocho en 1925 empezaron a colaborar en la que sería una de las más importantes revistas infantiles de la época. Después, el 3 de enero de 1928, ambos participan en Estampa, la primera bajo el seudónimo, no seguro, de "Baby" y Bartolozzi con la serie de "Aventuras de Pipo y Pipa" de quien era autor e ilustrador, y que se mantuvieron sin interrupción hasta el año 36. Magda Donato y Bartolozzi estrenaron en el Teatro María Isabel de Madrid el siete de noviembre de 1935, Pipo y Pipa y el lobo Tragalotodo.

   Salvador Bartolozzi, la Editorial Calleja y Pinocho son sin duda los nombres que marcan la pauta del desarrollo de la literatura infantil , no sólo por sus relaciones profesionales sino también por las personales que provocaron la colaboraciones casi continuas de sus miembros

.    Gloria de la Prada estaba a cargo de la "Sección de Historias Naturales" de Gente Menuda y autora de "Mirimí, paladín de la bondad" y "Periquín cascamigas" entre otros títulos. Otra colaboradora de Gente Menuda es Marta Ossorio Atocha y Gallardo quien hereda de su padre Manuel Ossorio y Bernard el interés por las publicaciones periódicas. Su temprana publicación data del 19 de julio de 1906. Es autora de "Travesuras de una niña buena", "Los quehaceres de Sarita" y "Las travesuras de Juana, Purita y Piluca".

   Otro habitual de estas páginas fue Carlos Luis de Cuenca, adaptador de una serie titulada Las aventuras por mar y tierra del Barón de Munchäusen, ilustradas por Xaudaró quien fue junto a Robledano uno de los creadores del cómic español. Junto a éste, nombres como los de Samuel Ros, Aurelia Ramos, José Santugini, Juan de las Viñas, Josefina Bolinaga y Matilde Ras.

   Es imposible pararnos en cada uno de estos nombres para seguir sus creaciones y aportes al género que tratamos. Sin embargo, cabe señalar que las publicaciones periódicas que aquí se han ido citando sirven para reunir, como en cierta medida se ha comprobado a autores de diversa talla. Citemos, de nuevo al suplemento de El lunes de El Imparcial, la sección del "Teatro de Calleja" dentro de la Editorial, las revistas de El perro, el ratón y el gato, Pinocho, Blanco y Negro y su sucesor infantil Gente Menuda, Los Chicos, Chiquilín, Jeromín, ... entre cuyas páginas anduvieron al tiempo los autores citados.

   Aunque somero, el recorrido ha pretendido despertar dudas, interrogantes y sobre todo animar a la profundización del estudio de la literatura infantil deseando que los cuentos sean, para nosotros, los adultos, algo más que un puñado de historias para pasar el rato.

   Notas

1. Sin duda, los jóvenes lectores de la actualidad atribuyen la autoría de estos cuentos a Walt Disney por la difusión que de ellos ha hecho, olvidando, en el mejor de los casos, que son los mismos cuentos que sus abuelas contaron a sus madres. Ésta es una de las características de la literatura oral ya que la apertura textual permite la modificación y adaptación casi continua del elemento folklórico, de forma que cada narrador se convierte a su vez en creador, lamentable confusión que nos lleva a olvidar el origen de nuestras letras. VOLVER

2. Recordemos que para 1890 el pie de la ediciones venía ya anunciando la continuación familiar de la empresa. Será Antonio J. Bastinos el nombre que figure en las distintas colecciones y bibliotecas de la Editorial como "Biblioteca Elvira", "Biblioteca Azucena", "Biblioteca Ibero-americana",...etc. VOLVER

3. Adaptación del cuento de Grimm, Hansel y Gretel. En la edición de Calleja no figura el autor, ni el adpatador o traductor, simplemente el título de Juanito y Margarita. VOLVER

4. Sí, suplemento semanal de Arriba. Año II, nº 103, Madrid, 26 de diciembre de 1943, Hemeroteca Municipal de Madrid. Este número está dedicado a los niños y en el figuran artículos interesantísimos sobre la literatura infantil. Además del citado, Fermín de Iruña realiza un recorrido por el periódico infantil en España y aunque los datos que da están superados por la actual crítica, es relevante la orientación del artículo. Además "el mundo interior de los chicos" por Ledesma Miranda, "Juegos infantiles" de Ramón Canals ,....y muchos otros. VOLVER

5. Las caricaturas de esta página realizadas por Cronos, pertenecen a Arostégui, Fernando Fernández de Córdoba y Teodoro Delgado. VOLVER

Elvira Calvo es autora del libro Pájaro del sueño, editado por Minotauro Digital. Leer más >>


Elvira Calvo, Un bosque de cuentos. Evolución del género infantil, Minotauro Digital, Julio 1999

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