Titulo: Carta desde el inviernoAutor: Héctor Castilla Edita: Fundación Emma Egea Páginas: 50. Prólogo En 1997, Pal, el personaje central de uno de esos libros que han tenido a bien cruzarse en mi camino, recibía cartas tristes desde Budapest de quien, abrazándose nocturnamente a Maiakovski y a Vallejo, mordía manzanas agrias como el vacío casi místico que tienen los idiotas, como la costumbre, ese vertigo quieto de morir cada día y no saber vivir. Ocho años antes, yo empecé a hacer viajes por Europa sin saber que la excusa era -más tarde tendría la certeza- conocer todos los aspectos del invierno. Después de haber estado las últimas navidades en Madrid y de experimientar el invierno en la galera más oscura que se pueda imaginar, decidí hacer la recopilación de esos viajes... ...ahora, por fin, esta carta organizada en trípitcos la recibirá María (que podría ser tu nombre o el tuyo, o incluso el tuyo) infestada de las más dispares lecturas desde la más frágil de las ciudades... ...otra cosa es la poesía. PUDIERA sernos útil el invierno como pseudónimo, así ocultaríamos blancamente todo nuestro fracaso. ese fracaso que, quizás, ni exista. MARíA, no hablo solo del frío extremo,zbr> ni aun de la aparente falta de vida, ni siquiera de esa sensación de ausencia de uno mismo... ...hablo, sobre todo, de lo que queda, en esta misma página, después de este undécimo y último verso. |
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